Nada real puede ser amenazado, nada irreal existe…

Una dolorosa espina

La desdicha, el sufrimiento, la angustia, la preocupación, el vacío existencial… todo ello procede de este falso y molesto yo. El yo es la causa de toda infelicidad, de la identificación con esto y con aquello, con el identificarse con este hombre o esta mujer, con la profesión que realiza, con sus estudios, con sus vivencias, enfermedades, pensamientos…

Aún así, muchos sienten terror a perder este pequeño e insignificante yo, y se aferran a él incluso a sabiendas de que esta sensación de ser es la causa de su sufrimiento, eligiendo por lo tanto el nacimiento y la muerte. El miedo a dejar de ser, el aferrarse a este yo, es como una espina que se va clavando más profunda e intensamente alargando e intensificando el sufrimiento. ¿Acaso no dejamos por un momento de sentirnos ser en el sueño profundo? ¿Hay miedo cuando nos entregamos todas las noches al sueño profundo? ¿Dónde está en ese estado la sensación “yo”? ¿Dónde está el sufrimiento en el sueño profundo?

En el sueño profundo no hemos dejado de ser; sin embargo ha desaparecido esta sensación de ser que es la causa de la identificación, la cual retomamos al despertarnos por la mañana.

¿Dónde está el miedo entonces?

Amrita

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2 comentarios

  1. Buen blog!!! y interesantes atisbos de la realidad.

    Un saludo.

    pradotranquilo

    julio 21, 2010 en 10:43 pm

  2. Muchas gracias pradotranquilo.

    Saludos.

    Amrita.

    julio 22, 2010 en 11:10 pm

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